Cancer Council

Cáncer de piel

Los dos tipos de cáncer de piel más comunes son el carcinoma de células basales (BCC) y el carcinoma de células escamosas. El tercer tipo más común de cáncer de piel es el melanoma, que comienza en los melanocitos. Existen otros cánceres de piel menos frecuentes, como los que se desarrollan en las glándulas sudoríparas.

Australia tiene la tasa de cáncer de piel más alta del mundo. Una de cada dos personas que pasan su vida en Australia desarrollará alguna forma de cáncer de piel.  La exposición sin protección a radiación ultravioleta (UV), del sol o de otras fuentes (como las máquinas de rayos UVA) sigue siendo el factor de riesgo más importante para el cáncer de piel.   La radiación UV no se puede ver ni sentir pero puede causar quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel o daño a la piel que se acumula con el tiempo y que puede conducir al cáncer de piel.

Aunque el cáncer de piel suele aparecer en adultos de más edad, el daño comienza a una edad temprana debido a la exposición a la radiación UV, sobre todo quemaduras. Nuevas investigaciones sugieren que aunque los leucocitos suelen dañarse en la infancia, puede ser la exposición solar en adultos lo que provoca que las células se vuelvan cancerosas.

Todo el mundo puede desarrollar cáncer de piel. El riesgo se incrementa si una persona tiene un gran número de lunares (nevus) en su cuerpo; no se protege la piel del sol, o pasa mucho tiempo al sol (trabajando al aire libre, por ejemplo); tiene un historial familiar o personal de melanoma; se expone de forma intensa al sol aunque de forma poco frecuente (como durante las vacaciones o en actividades recreativas), sobre todo si termina con quemaduras; tiene piel clara que se quema fácilmente, pecas, o no se broncea; es pelirrojo/a o tiene el pelo claro y los ojos azules o verdes; tiene manchas o nevus displásicos, o un sistema inmune debilitado.

Las personas con la piel oscura u olivácea tienen mayor protección frente al cáncer de piel porque producen más melanina que la gente de piel clara. No obstante, debido a la fuerza de la radiación UV en Australia, también las personas de piel oscura u olivácea deben protegerse la piel.

La mejor forma de prevenir el cáncer de piel es proteger su piel del sol. Puede hacerlo conociendo el índice UV, que indica la intensidad de los rayos solares. Cuando el índice UV es 3 (moderado) o superior, los niveles solares son lo bastante altos para dañar la piel y por tanto se necesita protección solar. Ocúltese del sol entre las 11.00 y las 15.00 según el horario de verano (de 10.00 a 14.00 el resto del año), dado que el sol es más intenso durante esas horas. En ellas, más del 60% de la radiación UV del sol alcanza la superficie de la tierra. Utilice las sombras de los árboles, sombrillas, edificios o toldos. Recuerde, la radiación UV es reflexiva y rebota en las superficies como el hormigón, el agua o la arena, quemándole incluso cuando cree que está protegido. Vista ropa que cubra la mayor superficie de piel posible, incluyendo la parte posterior del cuelo. La mejor protección la aportan los tejidos muy densos. Lleve un sombrero que le cubra la cara, el cuello y las orejas. Use protector solar con factor de protección solar (SPF) de al menos 30, que sea de amplio espectro y resistente al agua, no importa el tipo de piel que tenga. Aplíquese el protector solar 20 minutos antes de la exposición al sol y vuelva a aplicárselo cada dos horas o después de bañarse u otra actividad que le haga sudar o rozarse. Protéjase los ojos con gafas de sol que cumplan el estándar australiano AS 1067 (compruebe la etiqueta). El estilo envolvente es el más eficaz. Evite que los bebés y los niños pequeños se expongan a los rayos solares. Utilice la sombra, sombrillas, ropa y sombreros para protegerles. Si es necesario, use protector solar SPF30+ en las zonas de la piel que no se pueden proteger de forma natural, como la de la cara y el dorso de las manos. No utilice camas bronceadoras ni lámparas solares, que emiten radiación UV que puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel.

Recibir algo de luz solar es importante para su salud. La vitamina D, necesaria para desarrollar y mantener huesos sanos y fuertes, se crea cuando se expone la piel a la radiación UV. Sin embargo, solo necesita estar al sol durante unos 10 minutos casi todos los días de la semana, a una hora en la que la radiación UV no sea máxima, para producir suficiente vitamina D y gozar de buena salud. La mayoría de los australianos reciben suficiente radiación UV del sol simplemente realizando sus actividades diarias.

Conozca su piel y compruébesela cuatro veces al año, mirándose el cuerpo entero hasta las plantas de los pies y entre los dedos y las uñas. Utilice un espejo para ver zonas como la espalda o la parte de atrás de sus piernas.

Los signos a buscar son: una nueva mancha que es diferente a las que están alrededor; una herida que no se cura; una mancha, lunar o peca que ha cambiado de tamaño, forma o color.

Su doctor mirará primero la mancha, lunar o peca sospechosa. Si teme que pueda haber cáncer de piel, una biopsia seguramente será suficiente para confirmar el diagnóstico. Una biopsia es un procedimiento rápido y sencillo. Puede que la haga su médico de cabecera o que le envíe a un especialista. El médico le pondrá una anestesia local y cortará la mancha. Normalmente le pondrán uno o más puntos para ayudar a curar la herida. El tejido cortado se enviará a un laboratorio donde un patólogo lo examinará en un microscopio. Es probable que los resultados de las pruebas no estén listos hasta después de una semana; este periodo de espera puede ser estresante. Los resultados de la biopsia ayudarán a determinar las opciones de tratamiento.

A veces, el cáncer de piel se elimina con la biopsia y no se necesita ningún tratamiento adicional. Si el cáncer de piel es grande o se ha extendido más allá de la superficie de la piel, se necesitará extraer más tejidos.

Para más información pulse aquí para descargar el documento preciso del departamento de cáncer (PDF)